domingo, 28 de octubre de 2012

10ª ETAPA: BOO DE PIÉLAGOS - CÓBRECES 24.08.2012



También amaneció nublado. A la salida de casa de la Sra. Piedad con Andrea fuimos a la estación del FEVE, que estaba a pocos metros


y tomamos el tren hasta Mogro, donde reiniciamos el camino.


Se nos hizo agradable hasta que llegamos Cudón, donde después de cruzar la CA-232 nos encontramos con unas tuberías inmensas


de la química Solvay, que nos acompañaría durante varios e interminables kms. hasta llegar a Requejada. Al rebasar esta localidad cruzamos el río Saja y pasamos a Barreda donde estaba la fábrica de dicha empresa.


Una vez dejamos atrás la fábrica y la población de Queveda el tiempo mejoró y, por supuesto, el camino.
El siguiente pueblo que nos encontramos fue Santillana del Mar, que aunque no tiene mar bien vale una visita (Conjunto Histórico Artístico).


Por esta calle se sale de la ciudad:


Después de Santillana el camino continuó con frecuentes subidas y bajadas, dificultades que gracias a los bastones pude paliar.
En este tramo del Camino se pasa por diferentes municipios y lugares que son como mínimo curiosos, como la iglesia de San Pedro de Alfoz de Lloredo


y San Martín de Cigüenza.


Y desde aquí continué mi camino. El final me resultó muy pesado hasta llegar a Cóbreces y a la Abadía Cisterciense de Viaceli.


En la foto también se puede apreciar la colada de algunos peregrinos.
Para mí este albergue es el peor: sucio y dejado. Tratándose de una abadía no me esperaba algo así...
Porque había hecho 43,4 kms. y aún faltaban casi 12 kms. hasta Comillas, si no, no me hubiese quedado.


  

9ª ETAPA: HELGUERAS – BOO DE PIÉLAGOS 23.08.2012



Aquél día también amaneció nublado y a medida que el camino se alejaba de la costa iba incrementándose una fina lluvia que me acompañaría hasta medio día.

Salí muy pronto de Helgueras y dejé atrás a los alemanes, que tenían previsto salir sobre las 9. Estaba amaneciendo cuando dejé atrás la Playa de Tregandín



y entré en Noja pasando por la Iglesia de San Pedro.



El camino transcurrió por carreteras comarcales. La diferencia con los días anteriores era que prácticamente no había subidas pronunciadas. Pasé por varias poblaciones: San Pantaleón, Castillo, Meruelo, Bereyo, Güemes, Galizano y sobre las 14 h. llegué a Somo.





 Allí hube de tomar un barco que me llevaría a Santander.


  
Una vez en Santander, y como no quería quedarme en ella, tuve que cruzar toda la ciudad.


Y como con todas las ciudades grandes, se me hizo tedioso atravesarla. Una vez fuera, el camino no cambió demasiado con respecto a como había sido anteriormente hasta Stanta Cruz de Bezana.


Junto a la Iglesia de Santa Cruz había un letrero que indicaba lo que me faltaba hasta Boo de Piélagos.


Dado las horas que llevaba caminando se me hizo un poco pesado el llegar hasta allí.

Por estos lugares como en tantos otros del país hay urbanizaciones donde los habitantes son las vacas y algunas aves.

 Poco después llegué a Boo de Piélagos.

Allí el albergue que había era privado y más que albergue se trataba de un apartamento para peregrinos. El precio por persona en apartamento era de 12 euros. Incluía desayuno y las camas y literas estaban vestidas. Los apartamentos estaban equipados con cocina, nevera y lavadora. La propietaria, la Sra. Piedad, era una persona más que amable y trataba con mucho cariño a los peregrinos. Gracias Señora.
La casa de la Sra. Piedad.


Aquí coincidí con un par de chicas de Madrid, un joven italiano llamado Andrea y Jesús, un gaditano que caminaba pocos kilómetros cada día. Concretamente me dijo que la etapa que yo había hecho aquél día de 42,3 km. él la había hecho en tres días. No se quién lo hacía mejor, supongo que lo mejor es hacer cada uno lo que crea oportuno.


8ª ETAPA: ISLARES - HELGUERAS 22.08.2012


El día amaneció con mucho viento y muy nublado, amenazaba lluvia.
Esta foto me la hizo una joven Alemana que también había dormido en el albergue de Islares y que caminaba con otra chica Suiza.



Poco después, a las 8 h. aproximadamente, comenzó a llover y no paró hsta medio día.
A unos 11 km. de la salida llegué a La Magdalena.



Allí comenzó el plato fuerte del día, comencé a subir por una senda que me permitiría salvar un desnivel de más de 200 metros. Después el descenso me  adentró en el verde Valle de Liendo.



En Liendo, en un pequeño parque bajo unos grandes árboles y aprovechando que la lluvia había bajado en intensidad, repuse fuerzas comiendo fruta y descansando durante aproximadamente media hora. Estaba muy mojado, más que la capelina, incluso la mochila se podía escurrir.
Peregrino con capelina:


Esta foto me la hizo Hans, un joven alemán con el que entablé conversación y con el que llegué a la entrada de Laredo.


Entonces la lluvia había dejado de acompañarnos y nos encontramos con un grupo de alemanes con los que Hans se quedó para cruzar Laredo por la arena de la playa. Yo preferí hacerlo por el paseo marítimo.
Al otro lado de la ciudad y teniendo que quitarme la bambas para adentrarme unos metros en el agua, subí a la barca-bus que me llevaría a Santoña.


Ya eran mas de las 2 de la tarde y en el albergue de Santoña no había sitio, por lo que decidí seguir, porque como se trataba de una zona turística esperaba poder encontrar algún alojamiento. Después de 7 u 8 kms. llegué a Helgueras donde hay un albergue juvenil privado. Como tenian  camas libres no dí un paso más. Ya había cubierto otros 37,7 km.  

7ª ETAPA: POBEÑA – ISLARES 21.08.2012


Aquel día
tocaba salir de Pobeña en dirección a Castro Urdiales por el interior. La salida era un paseo de 2 ó 3 km. de acantilado sobre el Cantábrico, pero era muy temprano y estando nublado se me hizo muy difícil sacar una foto visible.

Decidí realizar el camino por el interior, siguiendo el itinerario histórico que transcurre por Baltezana, alto de la Helguera, Otañes, Santullán y Sámano, todas ellas localidades del municipio de Castro Urdiales. Desgraciadamente transcurría por carreteras secundarias y era prácticamente carente de atractivo. O así lo ví yo al estar el día nublado y esperar algo más de él.


Dejando atrás Castro Urdiales


Allendelagua


En la población de Cérdigo comencé a encontrar letreros con la distancia que me faltaba hasta Laredo


Iglesia de Cérdigo


Y el fin de la etapa para mí: Islares y otros 33,5 km.


Mas tarde saldría el sol. 


El hospitalero del albergue era un joven del Camerún, Herve, que me relató su largo y difícil periplo hasta llegar allí. A mi pregunta de si llegó en patera, prefirió no contestar y se limitó sonreír. No llevaba demasiado tiempo en el albergue y se hacía entender en castellano, alemán, francés, italiano e inglés. Le encantaba hablar pero no de sí mismo.

lunes, 22 de octubre de 2012

6ª ETAPA: BILBAO – POBEÑA 20.08.2012




A las 7,30 h. salí del albergue y comencé a bajar hasta el Puente del Diablo para subir hasta la Ermita de Sta. Águeda.


En aquel punto me di cuenta de que había perdido mi gorra, pero no me apetecía volver a subir para buscarla, así que continué andando.

Aquel día paisaje cambió totalmente. Habían desparecido los bosques y los caminos rurales, siendo sustituidos por asfalto. Pasé por Barakaldo, Sestao y Portugalete.


Desembocadura del Nervión con el puente colgante que tiene la función de transbordador entre Portugalete y Getxo, inaugurado en 1893 y desde 2006 es Patrimonio de la Humanidad.
Y la iglesia de Santa María. 


 A la altura del albergue un ciudadano me llamó la atención indicándome que no me encontraba en el camino correcto y se brindó a acompañarme unas calles para dejarme encaminado hacia la salida de la ciudad. Se trataba de Saturnino y él mismo me recordó una frase que circula entre los peregrinos: “En Portugalete para no errar  el camino, pregunta por Saturnino”.  Antes de salir de Portugalete me compré una nueva gorra, la primera que vi.
A la salida de la ciudad tomé un carril bici


 de 10 km.de largo que me llevó hasta el puente de Pobeña.
Al llegar a éste encontré un letrero que indicaba que estaba en obras y me redirigió hacia una carretera junto al río Barbadún, donde desaparecieron las flechas. Afortunadamente, en aquél mismo momento me encontré con un vecino, Juan Ángel, que me ayudó a cruzar el río y llegar a Pobeña.  Fue la primera vez que llegué a un albergue que aún no había abierto. Mientras esperaba fueron llegando peregrinos, entre ellos un grupo de chicas de Castellón que me invitaron a un bocata de jamón. Hambriento y tratándose de jamón, no pude negarme. Posiblemente el mejor momento de esta etapa.


32 km. para volver a caminar junto al mar. 

5ª ETAPA: MENDATA - BILBAO 19.08.2012



Aquél día me encontraba bien y hacía buen día. Al llegar a Gernika parecía que la gente seguía aún de fiesta. Al salir de esta localidad el camino se empinó, pero menos que los días anteriores. Como aún eran las 12 cuando llegué a Lezama, decidí seguir hasta Bilbao. El camino se iba desarrollando siempre en un ambiente rural,


como puede verse en este cruce de caminos.

Lo más duro por lo que supuso de subida vino pasado Zamudio y hasta coronar el Monte Avril desde donde se baja hasta Bilbao pasando por un parque en el que descansé un rato y me hicieron estas fotos:


 Seguí bajando hasta la Basílica de la Virgen de Begoña y crucé todo Bilbao para llegar al albergue que estaba, como no podría ser de otro modo, en una subida a la salida de la ciudad.

Aquél día sumé 38 km. más.

4ª ETAPA: MARKINA - MENDATA 18.08.2012



Del albergue salimos juntos todos los peregrinos, los dos coreanos, los dos italianos, los dos barceloneses y yo, claro.


La intención era llegar a Gernika, pero el día ya amaneció caluroso y no me encontraba del todo bien.
Dejé atrás a mis compañeros de albergue antes de llegar a la primera población, Bolívar.


 
Allí comenzó la subida fuerte del día. Ya había pasado de 85 a 170 m. de altitud y pasado Zenarruza llegó a los 350 m. en algo menos de 3 km.


Monasterio  Benedictino de Zenarruza


En la bajada hacia Munitibar coincidí con una pareja de Lleida, Carme y Joan. A lo largo de la conversación que mantuvimos surgió el tema del alojamiento y me dijeron que en Gernika no había posibilidad de dormir  (ni en albergues ni en hoteles) porque estaban en fiestas. Entre que no me encontraba muy bien y que el calor comenzaba a ser agobiante, era bastante probable que pudiera hacer los 5 km. que separan Mendata de Gernika pero no los 13 que tendría que hacer si no encontraba alojamiento. Por este motivo decidí acompañar a Carme y Joan quedándome en Mendata.
A las tres ya compartíamos mesa.


Aproveché el resto del día para descansar y recuperarme.
Y otros 20 km. más a la cuenta