domingo, 11 de noviembre de 2012

16ª ETAPA: GIJÓN – EL PITO 30.08.2012


Me desperté muy pronto con el ruido que producía la lluvia, y antes de las 7 ya estaba en camino. Pronto paró de llover aunque el día siguió frío y gris. La caminata inicial también fue gris porque transcurría por la Gijón industrial hasta la Base del Monte Areo.


Del asfalto pasé a un camino entre eucaliptos y cuando empecé a ver los letreros del Dolmen de San Pablo volvió a llover de forma intensa, aunque poco rato. Cuando empecé a bajar el Valle de Carreño y Santa Eulalia del Valle el sol volvió a salir.


Una vez dejé atrás el valle pasé por Tamón y ya caminando por carretera atravesé Trasona. Después entré en Avilés en torno a las 12h.


Avilés me sorprendió gratamente. Me gustó su casco antiguo, es una ciudad muy diferente a lo que me imaginaba.

Continué el camino aunque no tenía muy claro donde iba a parar. Lo que vino a continuación fueron subidas y bajadas durante muchos kilómetros, pero pasé por varias poblaciones, como Santiago del Monte.


Después hice unos kilómetros de camino rural entre árboles, donde de vez en cuando, en momentos en que no sabía por donde tirar me sorprendieron indicaciones como ésta,


Que es la predominante en Asturias.
Tras este sendero se subía a El Castillo, donde volvió a ponerse llover y desde donde podía verse el rio Nalón y el puente que había de atravesar.


Y el puente.

Después de cruzar el puente vino un fuerte ascenso hasta Muros del Nalón, para volver a bajar y subir hasta El Pito, donde decidí que ya no daba un paso más. Acababa de rebajar en 49,5 km. lo que me separaba de Santiago.
El Pito se encuentra a escasos 2 km. de Cudillero. Lo mas destacable es el Palacio de los Selgas


Y su iglesia

Y este es el hotel donde dormí.


Bonito, limpio, confortable y un trato amable y familiar (Hotel rural Aguilar).

14ª ETAPA: SAN ESTEBAN DE LECES - VILLAVICIOSA 28.08.2012


El día amaneció muy gris y con lluvia intermitente hasta las 12,30h. Aunque  no veía a mucha distancia, tocaba caminar y así lo hice.
Comencé bajando por un camino empedrado, El Calerón, para llegar a La Vega cuando empezaba a amanecer.


Después pasaría por el Arenal de Moris,


donde comienzan unos kilómetros por la ladera de la montaña junto al mar, pasando por las playas de Beciello y Espasa.

La etapa continuó por unos kilómetros de Carretera hasta Colunga,


donde paré a tomar café, coincidiendo con Icíar y Javier que también habían parado. De aquí me tocó subir hasta Pernús. Se adivinaba un paisaje bonito pero estaba muy nublado.


Bajé hasta Priesca y su iglesia de San Salvador.


Seguí por una pronunciada bajada, 100 m. de desnivel en 1 km., que es lo más relevante del camino hasta llegar a Villaviciosa.


Allí no había albergue por lo que hube de pernoctar en un pequeño hotel junto al Ayuntamiento, volviendo a coincidir con Icíar y Javier.
Aquél día habían sido 34 km. que se me hicieron más cortos que otros días.

15ª ETAPA: VILLAVICIOSA – GIJÓN 29.08.2012


Salí de la Villaviciosa en compañía de Icíar y Javier. Caminamos juntos hasta la aldea de Casquita, donde llegamos a las 8h. Allí había un mojón con dos vieiras que nos señalaba una bifurcación. Uno de los caminos llevaba a Oviedo por el “Camino Primitivo” y el otro hacia Gijón por “Camino del Norte”. Icíar y Javier se desviaron por el primero y yo continué por el segundo.


 A partir de aquí comienzó la subida del día hasta el Alto de la Cruz, que abría el paso al Valle de Peón. Allí tenía la opción de bajar por la carretera o por un camino que salía a la derecha. Decidí bajar por el camino y me encontré con un problema.  Confluían dos caminos: el que llevaba y el que iba a Covadonga... y los dos estaban marcados con flechas amarillas. Ya hacía bastantes kilómetros que iba viendo esto, pero se adivinaba que uno iba en dirección opuesta al otro. Ahora yo bajaba y el de Covadonga subía, pero llegó un momento en que se hacía llano, no se podía continuar de frente y me encontré con lo que llamo “guerra de flechas”. No sabía por donde tirar. Lo que parecía que bajaba, al poco subía y tenía que volver. En las casas del lugar no encontré a nadie a quien preguntar, hasta que apareció la furgoneta del repartidor de pan y gracias a sus indicaciones pude salir.
Después vendría otra fuerte subida hasta Curbiello en cuya cima salió el sol y divisé Gijón.


 Allí decidí que me había de quedar en Gijón. Y menos mal que así lo decidí porque la bajada y la vuelta tan grande que te hacen dar por las afueras de la ciudad y después por toda ésta por la costa para subir al lado opuesto de la playa donde está el albergue, se me hizo interminable y pesado. Lo mismo que me pasaba con todas las ciudades.

Aquél día sólo fueron 28,1 km. pero sobre todo los últimos me parecieron más.

domingo, 28 de octubre de 2012

13ª ETAPA: LLANES – SAN ESTEBAN DE LECES 27.08.2012



Nuevamente salí del albergue antes del amanecer, y por la carretera AS-263 llegué a Poo. Allí no seguí lo que la guía me indicaba y tomé unas veredas junto al mar donde pude contemplar la salida del sol.



 Seguí andando y pasé por Celorio.


Y Barro.


A partir de allí la etapa se hizo más aburrida hasta llegar a Piñeres de Pría


desde donde se baja a Ribadesella.


Desde allí ya solo me faltaba subir hasta San Pedro. Después un fuerte repecho, cuando el final de la etapa estaba cerca y el camino se ponía difícil fue cuando más noté la ayuda de los bastones y la importancia de la técnica de la marcha nórdica (NW). Finalicé en Esteban de Leces habiendo cubierto 33,9 kms. más.


Llego el primero al Albergue, antes de que abran ya comienzan a llegar peregrinos entre ellos Iciar y Javier de Portugalete, él aficinado al futbol y simpatizante del Barça.




12ª ETAPA: SERDIO - LLANES 26.08.2012


Justo al amanecer dejé Serdio y me encaminé hacia Unquera.
Por primera vez tuve que ponerme un chaleco polar ya que al amanecer hacía frío. Lo más destacable de aquél tramo fue un sendero con maleza que no habían limpiado y que descendía vertiginosamente en su parte final que llevaba a la entrada de Unquera. Esta ciudad, entre otras cosas es famosa por un dulce de hojaldre “La corbata de Unquera” que está elaborado a base de harina de trigo, mantequilla, huevos, almendra y azúcar. Por supuesto que desayuné corbatas antes de cruzar el puente sobre la ría de Tina Menor, desembocadura del río Nansa, que me llevó a Asturias.


Ascendí por un sendero muy cuidado y empedrado. A mitad del ascenso me encontré con un señor alemán, de un pequeño pueblo fronterizo con Austria, de 75 años, que llevaba dos meses caminando por los Picos de Europa, enamorado de aquellos montes, con el que compartí un rato de conversación. Aquél sendero pasaba junto a una capilla de ánimas donde una inscripción en bronce marca la distancia hasta Santiago: 427 kilómetros.

A mi no me cuadraban los km. pero supuse que estaba, aproximadamente, en el “Ecuador del Camino”.

Desde aquella altura se podían ver los Picos de Europa.


El camino durante unos kms. se me hizo pesado al tener que hacerlo por carretera hasta que pasada la población de Pendueles tomé el GR-E-9, que me permitiría tener muy buenas vistas del mar. Pasados unos kms. un cartel indicaba que la parte de la costa en que me encontraba era conocida con el nombre de los Bufones de Arenillas. Se trataba de unas grietas o chimeneas abiertas en la costa y conectadas con simas marinas por las que el agua salada penetra a presión, formando surtidores de agua pulverizada que pueden alcanzar más de 20 metros de altura. Esto es así cuando se reúnen las condiciones adecuadas. Yo me quedé sin verlo.


El GR continuaba y unos kms. mas adelante llegué a Andrín, desde donde subí al mirador de la Playa de las Bellotas.

 Desde aquel punto, según la guía, lo mejor era ignorar la carretera y coger un sendero que a media ladera conducía, tras una gran vuelta, a la ermita del Cristo del Camino. Tenía razón en una cosa: “es una gran vuelta” interminable que no me aportó nada y las vistas de Llanes


no mejoraron sensiblemente desde ese camino. Se me hizo eterno, hacía calor, no había ni una sola sombra y mucho menos una fuente. Ideal como final de una etapa de 32,5 km.

La tarde la dediqué a pasear por Llanes y ver de cerca los Cubos de la Memoria en la escollera del puerto, de Agustín Ibarrola.

11ª ETAPA: CÓBRECES – SERDIO 25.08.2012



A las 6 de la mañana estaba lloviendo y yo ya estaba levantado. Creo que fui el primero, no había dormido bien. A las 7, sin haber dejado de llover, aún no había amanecido, pero yo comencé a caminar. Las primeras indicaciones amarillas del camino hacia Comillas costaban de ver. Los primeros 5 km. transcurrieron por un bosque de robles y hayas mientras caía una fina lluvia. Durante los siguientes 5 kms.  pasé por por Venta del Tramalón y su Iglesia.



Después, Pando y Concha y llegué a Comillas, una ciudad que tiene gran atractivo en su conjunto. Destacando la Universidad Pontificia,


El Palacio de Sobrellano



y el palacete bautizado como el Capricho, realizado por un joven Gaudí, que está revestido en gran parte con cerámica, con una estructura y torre con influencias orientales. Las fotos con el Capricho me las hizo una señora, Ángeles que paseaba con su perro y con la que conversamos sobre la obra de Gaudí.
 

Salí de Comillas y la ruta me llevó por Rubárcena y a cruzar el Puente de la Rabia, sobre la ría que le da nombre y que está formada por la desembocadura de los ríos Turbio y Capitán en el Parque Natural de Oyambre.


Continué el Camino y éste transcurrió por el campo de golf Santa María, diseñado por Severiano Ballesteros. Poco después el sol se abrió paso entre las nubes y llegué a San Vicente de la Barquera.


Para entrar en San Vicente se ha de cruzar el Puente de la Maza. Después de una visita a la ciudad volví al mismo punto para comenzar a subir, con los Picos de Europa delante y un fuerte viento.
Pasé por La Acebosa, Hortigal y Estrada, donde se encuentra una fortificación medieval de los siglos VIII y IX.


Poco después se volvió a nublar mientras llegaba a Serdio.


San Vicente desde Serdio. Como podéis comprobar, estaba muy nublado.


Serdio es una pequeña población de la Val de San Vicente. La persona encargada del albergue, la Sra. Enriqueta, era muy amable y atenta. El pueblo estaba en fiestas y la asociación de vecinos había preparado una paella que degustaron juntos en el local social y a la que la Sra. Enriqueta me invitó, lo acompañó de un chorizo a la sidra y de postre un flan de café. Todo ello hecho por ellos y delicioso. Muchas gracias.

Esto fue perfecto para recuperar fuerzas después de los 30,6 km. que había añadido a mi cuenta particular.
Aquél día por primera vez tuve que utilizar chándal porque hacía frío.